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La cría de patos y la elaboración de sus productos y derivados ha contado con cierta relevancia en la provincia de Teruel, primero destinada al autoconsumo de la población rural y de un tiempo a esta parte, orientada a la fabricación agroalimentaria a mayor escala.
Magret, jamón de pato, bloc, mousse, confits y por supuesto los foie-gras en sus diferentes presentaciones, resultan, junto con la carne fresca de pato, los principales productos de una larga lista de derivados que se presentan en los mercados de Madrid, Cataluña y el País Vasco, principales destinos de la producción turolense.
Se trata, en todos los casos, de productos artesanales, procedentes de animales de cría propia alimentados exclusivamente a base de cereales, principalmente de maíz. Esta integración de todas las fases productivas en una única empresa asegura la trazabilidad del proceso y la máxima calidad del producto final, tanto en lo que se refiere a sus cualidades organolépticas como sanitarias y nutricionales.
¿SABÍAS QUE...? FOIE-GRAS VS PATÉ
Hasta hace relativamente poco tiempo, para buena parte de los consumidores cualquier carne presentadas en forma de pasta, ya fuera procedente de hígado de pato u oca, o de cualquier otra variedad de carne se denominaba paté o foei-gras indistintamente, considerando erróneamente como sinónimos dos conceptos bien diferentes.
Por un lado, el foie-gras es, exclusivamente, el hígado del pato o la oca, pudiendo presentarse de varias formas: fresco, ligeramente cocido en conserva (Mi-cuit) o reconstruido a modo de bloque (Bloc)
Por su parte, el paté no es más que el aspecto en forma de pasta -precisamente de ahí viene el origen etimológico del término- que adquiere cualquier tipo de carne, ya sea esta de cerdo, caza, ave o incluso pescado.
En definitiva, tan solo aquellos patés elaborados a partir de hígado de pato, oca o ganso merecen ser reconocidos como patés de foie-gras.
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