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La elaboración de embutidos, ya sean éstos de carne de cerdo o de caza, resulta una tradición fuertemente asentada en todo el medio rural turolense. Prácticamente en todas las casas de los pueblos de Teruel se elaboran desde siempre, siguiendo las recetas heredadas de generación en generación que hacen de los embutidos manjares capaces de competir en excelencia con el propio Jamón de Teruel.
La industría cárnica ha sabido recoger esta herencia, presentando al mercado una gama de productos frescos y curados muy exrtensa que incluye longaniza, chorizo, salchichón, morcilla o lomo embuchado.
Los ingredientes más utilizados en la elaboración de éstos embutidos son pimentón, clavo, pimiento, hierbas aromáticas, vinos olorosos y licores y, por supuesto, la mejor de las carnes, ya sea ésta de cerdo o de caza, sobre todo jabalí y ciervo.
¿SABÍAS QUE...? LA CONSERVA DEL EMBUTIDO
Una de las especialidades más singulares es la "conserva": antiguamente, se freía el lomo, las costillas de cerdo y las longanizas, en aceite de oliva del Bajo Aragón. Posteriormente, estas piezas de carne se guardaban en tinajas de barro con aceite, y de este modo se conservaban durante meses. Este sabroso y tradicional modo de conservar la carne se ha mantenido hasta nuestros dias, y ahora podemos disfrutarlo cada día, en forma de un plato muy cómodo, ya listo para comer.
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