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Bajo la apelación Vinos de la Tierra se protegen un conjunto de vinos elaborados a partir de variedades autoctonas de uva que, aun a pesar de su excelente calidad, están bajo riesgo de desaparecer, ya sea por paulatino abandono de las actividades agrarias o por la homogenización del mercado del vino impuesta por las grandes regiones productoras.
En la provincia de Teruel existen dos regiones vitivinílocas reconocidas por la calificación Vinos de la Tierra: el Bajo Aragón y la ribera del Jiloca.
Vinos de la Tierra del Bajo Aragón
Las excepcionales condiciones ambientales del Noroeste de la provincia de Teruel, tanto en lo que se refiere a la calidad de los suelos como a umbrales climáticos y horas anuales de sol, permiten la elaboración de un conjunto de vinos de gran calidad, atractivos tanto para el consumidor experto como para aquellos que buscan sabores diferentes alejados de los estándares del mercado. En la actualidad la delimitación comprende 82 municipios, 58 de la provincia de Teruel y 24 correspondientes a Zaragoza, con una extensión de casi 2.000 hectareas, 18 bodegas inscritas y una producción que ronda los 4 millones de litros anuales.
Vinos de la Ribera del Jiloca
Históricamente los vinos del tramo turolense del río Jiloca fueron muy apreciados en toda España y, como tal, se utilizaban habitualmente por otras regiones vitivinícolas para mejorar sus producciones. Aunque su producción llegó prácticamente a desaparecer en la época de los 80, en la actualidad y no sin dificultades, la ribera del Jiloca mantiene todavía 1.370 héctareas cultivadas y cinco bodegas, con una producción anual que ronda los 2,5 millones de litros por campaña.
Por lo tanto, el conocimiento y consumo de estos vinos aporta, junto al valor propio de unos caldos de excelente calidad, la certeza de estar contribuyendo activamente a la preservación de los valores sociales, culturales y medioambientales asociados a estas producciones tradicionales.
¿SABÍAS QUE...? VARIEDADES AUTÓCTONAS DE UVA
A las variedades de uva más conocidas -Cabernet Sauvignon, Macabeo, Merlot, Garnacha y Tempranillo-, prácticamente comunes a todas las regiones vitivinícolas no sólo españolas sino europeas, hay que sumar un conjunto de variedades mucho más particulares que, en muchos casos, han llegado a encontrarse en el umbral de su desaparición como consecuencia de la crisis del sector del vino en particular y de las actividades agrarias en general. En la provincia de Teruel todavía se conservan algunas de estas variedades, tales como Mazuela, Derechero y Syrah, típicas del Bajo Aragón; o Rabal, Moristel (Juan Ibáñez), Monastrel o Bobal, características de la Ribera del Jiloca.
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