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Desde el año 2008 el pan de La Cañada y de Pintera, ejemplos de panes artesanos turolenses, están incluídos en la certificación de calidad alimentaria C´alial, siendo los primeros panes que obtienen este reconocimiento en Aragón.
En ambos casos se trata de panes tradicionales, y aunque cada horno o familia contaba su receta particular, todas comparten unas características comunes, tales como su elaboración a partir de harinas de gran fuerza provenientes de trigos de primera calidad, una fermentación reposada y el horneado a fuego relativamente fuerte, lo que asegura obtener una corteza ligeramente crujiente y una miga consistente y alveolada tan característica de los panes de elaboración tradicional.
El pan de Pintera presenta una forma redonda, achatado por las orillas y abultado por el centro, marcado con un sello en su parte superior. En el caso de La Cañada, se trata de un pan de forma plana y ovalada, caracterizado por el hecho de que en su elaboración el aceite de oliva del Bajo Aragón resulta un ingrediente fundamental que le aporta ese sabor y brillo tan característicos.
¿SABÍAS QUE...? PANES CON SELLO PROPIO
Hasta bien entrado el siglo XX la gran mayoría de los pueblos de la provincia de Teruel contaban con un horno de pan de gestión municipal en el que todos los vecinos podían elaborarse su propio pan. Así, era habitual que varias familias coincidieran en el horno, por lo que era necesario diferenciar los panes, ya fuera mediante un sello o una forma particular que hacía reconocible cada hogaza. Algunos de estos distintivos han permanecido hasta nuestros días, por lo que todavía es fácil reconocer los panes elaborados en determinados hornos artesanos de comarcas turolenses como las de Gúdar-Javalambre o Maestrazgo.
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